Buttercup es la mujer más hermosa del mundo y está enamorada de Westley, que parte a América para hacer fortuna. Cuando le llega la terrible noticia de su muerte a manos del temible pirata Roberts, ella promete no volver a amar, por lo que cuando el príncipe Humperdick le pide matrimonio le dice que sí, siempre que el amor no entre en la ecuación. Pero antes de la boda es secuestrada...
De verdad, de verdad, de verdad que tenía muchas ganas de que me gustase este libro. Fue la primera peli que ví con el que ahora es mi marido, así que tiene el caracter sentimental a su favor. Sin embargo cuando empecé con el libro me encontré con que el autor se ha inventado a otro autor. Parece un lío pero es muy simple, en una introducción Goldman da la autoría de la Princesa Prometida a un tal S. Morgenstern, un personaje más de su libro, y añade que él es un mero compilador. Además, inventa todo un país, Florín, donde se desarrolla la historia y de donde procede Morgersten. Esto, que podría ser una anécdota más del libro y considerarse una entrada bastante original a la historia se convierte en un obstáculo para la misma, al menos para mí.
Y es que Goldman aprovecha para hacer interrupciones constantes en la historia en las que hace "aclaraciones" sobre Morgerstern o sobre "la obra original", aclaraciones que te sacan bruscamente de la historia para no aportarte nada y que, finalmente, te devuelven a la historia con un interés cada vez menor en la obra. Y para colmo, los personajes tienen la profundidad de un plato llano. Se salva únicamente Iñigo Montoya (aquellos que hayáis visto la peli ya lo conoceréis), Vamos, un tostón, que sólo se vuelve divertido con algunos toques de humor que le da el autor y que tengo que reconocer que consiguió sacarme una sonrisa de vez en cuando. Lo peor de todo es que la historia en sí misma no es mala, la aventura épica podría haberme encantado sin las interrupciones, y si los personajes hubiesen tenido algo más de carisma.
